Atrapados en la deuda argentina

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA

 
Los bonos argentinos que inicialmente se presentaban como una salvación post blanqueo para quienes querían “ahorrar” impuestos, ahora son la pesadilla que le impide dormir a más de uno. Se arregló la asistencia financiera con el Fondo Monetario Internacional, nos subieron a la categoría a mercado emergente pero nada parece ser suficiente como para salir del pozo en el que entramos. ¿Por qué?

 
 
Se deben alinear los planetas para que los bonos argentinos suban
 
Acá viene la primera cuestión: se trata de un tema de exposición y tamaño de posiciones. Cuando se da la situación en la que hay una buena cantidad de gente esperando el “repunte” de un instrumento para poder salir se vuelve difícil que eso suceda porque cada vez que los bonos tomen un sendero alcista, habrá una masa de inversores dispuestos a salir y empujando nuevamente los precios para abajo. ¿Por qué ocurre esto y en lugar de querer salir no compran más para aprovechar? Evidentemente este desplome tomó a los argentinos por sorpresa y sobreexpuestos a la deuda local. ¿Y qué pasa con los fondos del exterior? Los que siguen índices de deuda de mercados emergentes también ya tenían exposición con poco margen para aumentarla.
 
La segunda cuestión refiere a la coyuntura local existente: hay una encrucijada no resuelta. El acuerdo con el FMI exige de un ajuste fiscal importante en un momento en el que las elecciones presidenciales cada vez están más cerca y se vuelve difícil lograrlo. ¿Cómo recortar el gasto público cuando la fiesta recién esta por comenzar? De todas formas el gobierno entiende que si no cumple con la meta fiscal del FMI y no recibe los próximos desembolsos tampoco puede ganar las elecciones. El precio de los bonos ya no descuenta un triunfo de Cambiemos como sí lo hacía el año pasado sino que incorpora en el precio un escenario de incertidumbre. Cuanto más aumenten las chances de una posible vuelta de Cristina, más se golpearán los bonos. La buena noticia es que hoy en día a pesar de la situación económica del país complicada su imagen positiva sigue siendo relativamente baja.
 
A todo esto se le suma la tercera cuestión que merece ser mencionada aparte por tener como drivers tanto el contexto local como el externo. Hablamos nada más ni nada menos que de la inestabilidad cambiaria. En la última corrida que se dio entre mayo y junio, el desencadenante fue la apreciación del dólar en el mundo como consecuencia de la suba de tasas de interés en EEUU. Pero en el caso de Argentina este efecto se vio agravado por la falta de confianza y por la lectura de algunos jugadores del mercado que entendieron que a la Argentina se le empezó a cerrar el crédito y huyeron hacia el norte como golondrinas. No es por casualidad que fuimos el único país de la zona que tuvo que acudir al FMI en medio de la corrida. Esto también presiona al gobierno a mantener las tasas de Lebacs en el nivel elevado de hoy en día que es algo que no podrá durar para siempre.
 
El juego del carry trade este año se agotó, y quienes terminaron adentro quedaron “patas para arriba”. Veamos el top ten de bonos de países emergentes perdedores en monedas locales en lo que va del 2018. Peleando el podio con Turquía, nos llevamos el segundo puesto.
 

No debemos olvidar que la devaluación fuerte también genera una presión inflacionaria y que perjudica al país en el cumplimiento de la otra de las metas del FMI.
 
Una cuarta cuestión puede venir de la mano de Brasil, principal socio comercial de Argentina. Recordemos que se exportan autos, bienes agrícolas, químicos, entre otros. La situación del país vecino es muy relevante en nuestra economía. Su recuperación podría ser una bocanada de aire fresco en términos comerciales, así como su debacle contribuiría a nuestro hundimiento.
 
¿Qué tiene que darse para que se alineen los planetas?
 

  1. Que la suba de tasas de la Fed se dé más lenta de lo previsto para que no aumente el costo de financiamiento y prevenir corridas cambiarias.
  2. Que la Argentina pueda cumplir las metas del FMI: que se reduzca el déficit fiscal y la inflación.
  3. Que Cambiemos gane las elecciones del año próximo.
  4. Que se recupere económicamente Brasil.
  5. Y que todo esto ayude a reestablecer la confianza perdida de los inversores.

 
Es difícil pedir que se den todas estas condiciones, con lo cual es probable terminar en algún punto intermedio y seguir en modo “supervivencia” rezando que no se agoten las fuentes de financiamiento que son el combustible que necesita un modelo económico con déficit fiscal financiado con deuda externa. Por lo pronto seguiremos atrapados en la deuda argentina.
 
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Les comparto la nota que salió en El Cronista este martes 7/8 donde hablo de los rendimientos históricos de la bolsa de EEUU y de las oportunidades de inversión.

 
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