10 años de ciclo económico alcista y 4 claves a tener en cuenta

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

No hay una fórmula mágica para poder reconocer cuando una crisis se avecina. Lo que sí sabemos es que nos encontramos en la última etapa de auge de este extenso ciclo económico en EEUU. ¿Cuáles son las variables a nivel internacional que debemos tener en la mira durante el 2019?

 

  1. Guerra comercial EEUU vs China: ¿Será que el trasfondo de esta guerra comercial es simplemente frenar la locomotora china y evitar que el gigante asiático avance en el liderazgo de la economía mundial?

 

Parece ser que para Trump la disputa comercial pasa por evitar que China le quite el lugar a EEUU como principal potencia económica, ejerciendo presión para que la economía china que ha permanecido cerrada durante años empiece a abrirse de forma más acelerada y lograr una suerte de “igualdad” de condiciones. ¿Dónde radica la dificultad en las negociaciones? EEUU pretende que China se vuelva un país abierto al mercado como muchos otros y este último no quiere ceder. El resultado es que ambos países están sintiendo las consecuencias de las tensiones y se están afectando negativamente las previsiones de crecimiento de ambos. El problema es que incluso aunque se llegue a acuerdos, ya se dejaron sentadas las bases para que la guerra comercial continúe.

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No hay mal que por bien no venga. Esta guerra comercial termina beneficiando a la Argentina en relación al agro ya que China, en lugar de comprarle soja a EEUU con aranceles, le conviene hacerlo a países como Brasil o Argentina.

 

  1. Aumento de tasas de interés por parte de la Fed demasiado rápido.

La Reserva Federal juega con dos variables de nuestro interés: la suba de tasas y la reducción de su balance. La autoridad monetaria incide sobre la primer variable elevando o no la Fed Funds Rate (es la tasa de interés que los bancos se cobran unos a otros por préstamos de una noche). Ahora, ¿cómo maneja la reducción de su balance? Sabemos que desde la crisis del 2008 con la recompra de activos basura y bonos del tesoro multiplicó su balance por más del doble. En este momento ya habiendo dejado aquella crisis atrás y con una economía fuerte, resulta inevitable hacer el ajuste. La reducción del balance se logra dejando de renovar bonos del tesoro americano en la medida en que van venciendo y así dejan de inyectar (o retiran) liquidez del sistema. Esta medida contractiva seca la plaza y hace que haya menos efectivo disponible en el sistema. La consecuencia es que quienes deseen tomar deuda les cueste más lograrlo y también sea más difícil de renovar la existente. En este caso Argentina entra dentro de los jugadores perjudicados, sumado a las vulnerabilidades internas, el contexto internacional hace que se vuelva más difícil renovar deuda.

 

 

  1. Tensiones geopolíticas y comerciales en Europa: ¿Qué será de Europa luego del 15 de enero cuando el parlamento británico trate por enésima vez el tema Brexit?

Un Brexit abrupto traerá nuevamente la volatilidad a los mercados. Por otro lado, las tensiones en Italia continúan, en un país con un gobierno populista que se ve presionado por la Unión Europea para reducir su déficit (en principio se acordó llevarlo al 2.04% del PBI para 2019, veremos si lo cumplen).

 

  1. Elecciones en países emergentes.

 Entre abril y mayo se llevarán a cabo las elecciones generales en India, que es la quinta economía mundial y la segunda de Asia. La reelección del actual mandatario Modi constituiría la continuidad de un modelo económico que atrajo capitales y buenas noticias para los mercados. En cuanto a América latina este año también hay elecciones en Bolivia y Uruguay, además de las que tenemos en Argentina que merecen un capítulo aparte. Veremos si terminan predominando los mandatarios pro mercados o si hay una vuelta al populismo.

 

 

¿El simple paso del tiempo puede llevar al ocaso de una expansión económica?

Esta es una pregunta que le hicieron a Janet Yellen, expresidente de la Reserva Federal americana mientras estaba en ejercicio y su respuesta fue que no. Ben Bernanke, su predecesor, afirmó que las expansiones más que morir solas son asesinadas (en lugar de tener un aterrizaje suave suelen terminar en el colapso). Veamos a continuación la probabilidad que asume el mercado de que se dé una recesión durante los próximos 12 meses, no supera el 16%:

 

Fuente: Bloomberg

 

Nada nos hace pensar que este año podría finalizar el ciclo económico alcista pero sí vemos turbulencia en el camino. Tengamos en cuenta que veníamos mal acostumbrados de un 2016 y 2017 con ganancias sostenidas y casi sin volatilidad, que no es lo que comúnmente pasa en los mercados. Quitando el frenetismo de los últimos dos meses, lo que vivimos durante el 2018 está más cerca de un escenario más habitual que lo que pasó anteriormente. Lo importante es identificar las variables que están en juego así las podemos seguir y entender el rumbo que toma la economía.

 

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La información en este blog pretende ser útil y precisa para sus lectores. Sin embargo notar que no hay garantía de que la información sea precisa o que pueda cambiar de un momento a otro. Por favor notar que las opiniones vertidas en estas notas no constituyen una recomendación de compra o venta de ningún título valor. Quienes escriben estas notas no asumen responsabilidad por potenciales pérdidas que puedan surgir a partir de la lectura de las mismas.
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¿Cómo gestionar el riesgo? Órdenes tipo stop

Escrito por Andres Cardenal, CFA – Sala de Inversión

Cuando tomamos decisiones de inversión en los mercados, controlar los riesgos es una de las prioridades más importantes a tener en cuenta. Existe una amplia variedad de herramientas para gestionar los riesgos, si bien ninguna puede ser perfecta o infalible, conocer estas herramientas y aplicarlas en forma consistente resulta determinante para operar con éxito en los mercados financieros a largo plazo. En la primera parte de esta serie de artículos sobre herramientas de gestión de riesgo explicamos qué son y cómo se usan las órdenes de stop, un instrumento simple y efectivo.

 

En esencia, una orden de stop significa que la operación se cierra cuando el precio del activo atraviesa determinado nivel. El ejemplo más tradicional es el de la orden de stop loss. En este caso se compra un activo a un determinado precio y se complementa la compra con una orden de venta en caso de que el activo caiga por debajo del nivel seleccionado. Este tipo de operaciones funciona muy bien a la hora de acotar el riesgo del portafolio.

 

Desde una perspectiva de gestión de riesgo es muy importante saber cuál es la máxima pérdida posible que estamos dispuestos a asumir en cada posición. En general se recomienda que la máxima pérdida posible no supere el rango comprendido entre 1% y 3% del capital total del portafolio, dependiendo de las características de la estrategia y el perfil de riesgo del operador.

 

Si compramos un activo a un precio de $100 y utilizamos una orden de stop loss en niveles de $90, entonces estamos asumiendo un riesgo de 10% sobre el precio de la posición. Invirtiendo el 10% de nuestro portafolio en esta posición, entonces el riesgo máximo que estamos asumiendo es de 10% de pérdida sobre el 10% del capital, por lo tanto lo máximo que podemos perder en esta operación es 1% del capital total del portafolio.

 

Una alternativa interesante es la de las estrategias de trailing stop. En este caso, se aplica una orden de stop que se ajusta periódicamente en caso de que los precios evolucionen al alza. Por ejemplo, si compramos el activo a $100 y utilizamos una orden de stop en niveles de $90, por cada 5% que aumenta el precio de mercado del activo podemos aumentar también un 5% el nivel de stop. Entonces, cuando el precio sube a $105 el nivel de stop aumenta a $94.5.

El objetivo de esta estrategia es asegurar parte de las ganancias cuando la posición evoluciona en forma favorable, de manera tal que no solo se reduce la posible pérdida potencial en la operación, sino que además se aseguran parcialmente los beneficios.

 

Limitaciones de las órdenes de stop

 

Las órdenes de stop no siempre son del todo efectivas, especialmente en activos como acciones, que pueden tener fuertes gaps de precios. Por ejemplo, si el activo cerró en $100 y colocamos una orden de stop en $90, puede suceder que al día siguiente el precio de apertura esté por debajo de $90, por ejemplo en $85. Este tipo de eventualidades deben siempre tenerse en cuenta, ya que en un escenario de este tipo la pérdida es mayor a la que plantea el diseño de la estrategia en base a las órdenes de stop.

 

En ocasiones puede suceder también que el activo rompa por debajo del nivel de stop, se ejecute la orden de venta, y luego el activo suba de precio. Este tipo de operaciones suelen ser muy frustrantes para el operador, ya que en definitiva se vende a la baja para luego quedar fuera de la posición cuando el precio vuelve a subir.

 

Al respecto, es importante tener en cuenta que ninguna herramienta funciona correctamente en el 100% de las operaciones. Las órdenes de stop tienen como objetivo principal reducir el riesgo de grandes pérdidas, y el costo que el operador paga por esta reducción de las pérdidas implica que en ocasiones puede quedar fuera de la posición demasiado temprano. Muchas veces reducir los riesgos implica también reducir en alguna medida el potencial de ganancias.

 

No obstante, siempre es importante prestar atención a los niveles de soportes a la hora de ubicar las órdenes de stop. Un soporte es un nivel de precios en el cual se producen aumentos de demanda en forma consistente, y los precios suelen rebotar al alza en estos niveles. Por lo tanto, en general se recomienda ubicar las órdenes de stop por debajo de los niveles de soporte para incrementar la efectividad de la estrategia.

 

La principal ventaja de operar con stop

 

Las órdenes de stop presentan grandes ventajas desde el punto de vista de la disciplina y el comportamiento del operador, aspectos absolutamente determinantes en el largo plazo. Una de las principales dificultades que enfrentan los inversores individuales radica en el costo emocional que provoca el tener que cerrar una posición cuando no funciona como se esperaba. A nadie le gusta realizar una pérdida, y en muchos casos las demoras excesivas en asumir una pérdida pequeña implican que el tamaño de esta pérdida se incrementa exponencialmente con el paso del tiempo.

Generalmente es sencillo recuperar el capital de una pérdida pequeña. En cambio, son las grandes pérdidas las que pueden tener un impacto devastador sobre el capital del operador.  Operar con órdenes de stop garantiza en buena medida que las pérdidas potenciales serán de un impacto bajo o moderado.

 

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