Elecciones en EEUU: la única constante del 2020 es la incertidumbre

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Infobae

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Podemos decir que el 2020 probablemente sea recordado por los altibajos y porque la única constante fue la incertidumbre. Nadie podía imaginarse lo que vendría cuando se inició el año y recién se empezaba a escuchar sobre aquella enfermedad desconocida originada en China, que luego se extendió por todo el planeta en el lapso de semanas y que cambió por completo la configuración del mundo. Y como si fuese poco, el 2020 se trataría nada más ni nada menos que de un año electoral en EEUU. Hacia fines del 2019, aunque con la imagen un poco más debilitada en el último tiempo, las buenas métricas económicas seguían beneficiando a Trump. Pero la pandemia dio vuelta el tablero y las piezas se reacomodaron. Si a fines del 2015 las elecciones estaban reñidas con una leve ventaja para Hillary, hoy en día según las encuestas, la ventaja que le lleva Biden es bastante más amplia.

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De todas formas, nada está dicho aún. Una de las particularidades en EEUU es que el voto no es obligatorio. Esto hace que sea mucho más difícil para las encuestadoras predecir los resultados de la elección. Imaginemos que ya no resulta nada fácil saber la voluntad del voto de una persona indecisa que puede verse influenciada, por ejemplo, por el contenido de las redes sociales de los últimos días. Si encima ni siquiera tenemos la certeza de que vaya efectivamente a votar, todo se vuelve más complicado.

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Para llevar este asunto a un nivel de complejidad superior, debemos tener en cuenta que el martes 3 de noviembre es la fecha límite para la votación, pero el electorado empieza a votar desde antes. Esto dificulta la campaña electoral porque quién ya votó y deseara cambiar su voto, sería muy difícil que lo haga (aunque algunos estados lo permitan). En el gráfico a continuación vemos cómo periodo a periodo los votos presenciales el día de la elección fueron disminuyendo y como contrapartida fueron aumentando los votos por correo y los votos presenciales anticipados.

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Se espera que en esta votación se acentúe fuertemente la tendencia, sobre todo por el contexto de pandemia. Más gente preferirá votar por correo o de forma anticipada para evitar aglomeraciones.

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¿Cómo reaccionan los mercados?

Según el Financial Times, “los inversores optaron por no hacer nada de cara a las elecciones”. Y no sorprende en lo más mínimo, ¿por qué? Hay muchísimos frentes que generan incertidumbres:

  • Las encuestadoras ya se equivocaron en las predicciones sobre las elecciones presidenciales en EEUU de fines del 2015, en Brexit y los cisnes negros cada vez son más comunes.
  • Rara vez hay una rotación tan rápida de partido político y el partido republicano permanecería solo 4 años en el poder de la mano de Trump (en los últimos 75 años solo ocurrió con Carter, demócrata que luego de su primer mandato fue seguido por Reagan que era republicano).
  • Venimos sobrellevando un año atravesado por la pandemia en donde se creía que el mercado iba a colapsar en marzo y algunos administradores de fondos hicieron sus “jugadas agresivas” apostando a que vendría lo peor pero la tendencia se revirtió excesivamente rápido, en parte gracias a la intervención de la Fed, dejando en jaque a muchos inversores.
  • Ya se habló de la gran cantidad de votos que habrá por correo. El inconveniente que tienen es que su recepción puede tardar hasta dos semanas, atrasando el conteo de los votos. En caso de resultar una elección reñida, estos votos van a ser clave. Imaginemos todo lo que puede ocurrir los 14 días posteriores a las elecciones sin que se sepa con seguridad quien será el ganador.

Sabemos igual que la idea de no hacer nada también es una elección. El tema es que al haber tantas variables en juego el poder de predicción es escaso y hacer movimientos especulando con uno u otro resultado termina reduciéndose a un juego de apuestas.

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¿Cuáles son las variables macroeconómicas y políticas a tener en cuenta?

  • Tasas de interés.

Bajo la administración de Trump se ven mayores chances de que la Fed se encuentre con más presiones para mantener las tasas de interés bajas. Si en algún momento el mercado percibiera que las tasas de interés son artificialmente mantenidas en un nivel cercano a cero como el actual, las largas podrían subir. Algo muy similar ocurriría con Biden pero sin que las tasas de corto plazo sean presionadas a la baja.

  • Relaciones con el resto del mundo.

Con los demócratas se esperan más acuerdos multilaterales y una mejora en las relaciones con China. Con Trump se espera que continúe la tendencia a los acuerdos bilaterales.

  • Políticas más o menos progresivas.

Biden planea un aumento impositivo para las compañías, que lo llevaría a un punto intermedio entre la tasa original antes de que Trump la reduzca y la aplicada durante su periodo. Por otro lado, los demócratas son más proclives a las leyes antitrust que podrían perjudicar a las grandes compañías tecnológicas que pueden considerarse monopólicas. La administración actual viene llevando a cabo investigaciones pero con otro enfoque, más orientadas al manejo de la información y a los sesgos que genera en los usuarios.

  • Gasto público y apoyo a ciertas industrias.

Biden se expresó en favor de las energías alternativas y de inversiones en infraestructura destinadas al desarrollo de este sector. De todas formas, sectores como el petrolero, a la larga están condenados al fracaso con o sin apoyo del gobernante de turno en la medida que naturalmente sean reemplazados por energías renovables. El sector bancario puede llegar a verse afectado con mayores regulaciones.

Con Trump se espera que el sector petrolero siga su curso libremente, al igual que los bancos.

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Como conclusión, quien cree tener una visión clara del resultado electoral puede llegar a estar frente a una oportunidad. Por todas las razones mencionadas anteriormente, el mercado no está descontando cambios de fondo. Por ahora observamos volatilidad por el ruido que genera el proceso electoral en sí y por el rebrote del coronavirus en el hemisferio norte.

De todas formas, la moraleja queda en evidencia. Estamos en un contexto de mucho ruido externo y la clave es posicionarse para el largo plazo en compañías o sectores con buenos fundamentos, modelos de negocios con gran potencial y sostenibles en el tiempo. Por ejemplo, si creemos que las compras online o el home office llegaron para quedarse, ir por market places o compañías que faciliten el trabajo remoto. La idea es seguir las tendencias en las industrias y los cambios tecnológicos que trascienden al mandatario de turno. No olvidemos que en EEUU los inversores siempre se terminaron adaptando a los resultados electorales y la economía se expandió consistentemente a lo largo del tiempo.

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La información en este blog pretende ser útil y precisa para sus lectores. Sin embargo notar que no hay garantía de que la información sea precisa o que pueda cambiar de un momento a otro. Por favor notar que las opiniones vertidas en estas notas no constituyen una recomendación de compra o venta de ningún título valor. Quienes escriben estas notas no asumen responsabilidad por potenciales pérdidas que puedan surgir a partir de la lectura de las mismas.

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