Sistema previsional: de tu retiro te ocupas vos, delegarlo al gobierno es el peor error

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA

 

Hoy en día el sistema previsional es un desafío a nivel mundial, y en la Argentina todo está agravado por un Estado que siempre se encuentra escaso de recursos.

Uno de los índices que evalúa los sistemas de pensiones a nivel global es el Indice Mundial de Pensiones de Mercer Melbourne. Compara 37 sistemas de jubilación cubriendo, prácticamente, dos tercios de la población mundial y toma en cuenta 3 variables: adecuación, sostenibilidad e integridad.

Veamos cuales son los países mejores ranqueados:

1) Holanda

2) Dinamarca

3) Australia

Y qué países lideran el ranking de los peores:

Argentina y Tailandia casi con el mismo puntaje. ¿No nos sorprende, cierto? De los tres índices medidos, el mayor problema radica en la sostenibilidad. Este mide la probabilidad de que el sistema actual pueda entregar beneficios a futuro. A nivel mundial el principal problema es el del envejecimiento de la población, que incluye una reducción de la tasa de natalidad o emigración de la población. Si no se sube gradualmente la edad de retiro a medida que aumenta la esperanza de vida, la misma población económicamente activa debe aportar para mantener cada vez a más gente retirada y esto se transforma en una carga más y más pesada para aquellos que trabajan. Es difícil lograr el aumento de la edad jubilatoria sin resistencia de la población.

Adicionalmente a los problemas de fondo que tienen todos los sistemas de pensión, Argentina tiene el factor agravante de ser un país con crisis económicas cíclicas severas y con un estado voraz que necesita de los recursos. Esto llevó a que las reglas cambien constantemente a lo largo del tiempo en un ámbito que se espera que sea estable ya que justamente estamos hablando del retiro de los argentinos. ¿Cuántas veces se modificó el sistema previsional?

Se pasó de un sistema de reparto de “solidaridad intergeneracional” en el que la generación económicamente activa financia la pensión de la generación jubilada, y a su vez la primera será financiada por la generación que le sigue, a la posibilidad de optar por un sistema de capitalización administrado por las AFJP (década del 90’) y luego a partir del 2008 se volvió al antiguo sistema de forma compulsiva. En el medio (a partir del 2005) se empezaron a “rifar” las jubilaciones a través de la moratoria en la que ingresaron personas sin aportes al sistema previsional. Durante todo este tiempo los cambios de reglas de juego, entre otras cosas en la fórmula de movilidad de los haberes, resultaron en un achatamiento cada vez mayor en las escalas jubilatorias y esta historia continua en el presente con las modificaciones que se quieren hacer. Luego de la reciente visita del FMI, también queda la “puerta abierta” para más reformas a futuro. ¿Sostenibilidad? Muy dudosa.

La conclusión es evidente, si queremos asegurarnos un buen pasar para nuestros años de retiro, debemos encargarnos de esta tarea nosotros mismos.

 

¿Cómo lo logramos?

Ahorrando e invirtiendo. El ahorro justamente consiste en posponer el consumo de hoy a cambio de un beneficio a futuro. El ahorro tradicional de los argentinos en ladrillos cada vez rinde menos, se trata de una inversión en dólares con rendimientos en pesos y ya a esta altura tenemos muy en claro quién sale perdiendo cuando hay devaluaciones. Hoy en día las propiedades rinden entre el 1 y el 2% en dólares.

Por otro lado, el simple hecho de comprar dólares y guardarlos debajo del “colchón” resulta incompleto ya que también hay inflación en moneda dura y poco a poco nuestro dinero pierde poder adquisitivo.

Una buena opción es invertir en activos en dólares que den una renta en la misma moneda. De esa forma a lo largo del tiempo nuestro dinero capitaliza, se mantiene en dólares y cuando juntamos un capital considerable podemos vivir de intereses. Lo mejor es hacerlo nosotros mismos, sin siquiera planes de retiro ni empresas aseguradoras intermediarias. Si bien durante la vida económicamente activa del inversor se pueden tener acciones, los activos que se utilizan por excelencia a partir del momento del retiro son los bonos de países desarrollados o de empresas de buena calidad crediticia con bajo riesgo de impago. Nos pagan intereses periódicos y se adaptan a todos los perfiles.

Existe un mundo de renta fija de países desarrollados para inversores más conservadores como por ejemplo EEUU, Francia, Alemania y Reino Unido. También hay de países emergentes para perfiles moderados. Hoy en día las opciones más interesantes se encuentran en los bonos corporativos por sus mejores rendimientos, que pueden rondar entre el 4 y el 7% en promedio en dólares.

Como podemos ver, tenemos opciones y herramientas para que, con la ayuda de profesionales, podamos tomar las riendas de nuestro futuro. No esperemos a que sea tarde.

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La información en este blog pretende ser útil y precisa para sus lectores. Sin embargo notar que no hay garantía de que la información sea precisa o que pueda cambiar de un momento a otro. Por favor notar que las opiniones vertidas en estas notas no constituyen una recomendación de compra o venta de ningún título valor. Quienes escriben estas notas no asumen responsabilidad por potenciales pérdidas que puedan surgir a partir de la lectura de las mismas.

Por qué no confiar en los pronósticos de mercado, pero sí en las ganancias de la bolsa

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

El 2018 cerraba un año en rojo en EEUU en el que ninguna clase de activo logró acumular ganancias. Tuvimos un 2019 con una curva de tasas de interés invertida, que se considera un signo de pronta recesión, pero con el correr de los meses esta situación se revirtió hasta llegar a un auge completamente inesperado haciendo que el 2019 cierre como uno de los mejores años en la historia bursátil. El índice S&P, que es el más representativo del mercado americano, termino el 2018 con una pérdida del 4% pero el 2019 ganando un 29%.

En este momento nos encontramos en el ciclo expansivo más largo de la historia americana. La gran pregunta que surge es, ¿qué pasara en el 2020?

Como todos los años, muchos jugadores del mercado salen a dar a conocer sus predicciones.

Pero ¿son confiables estas predicciones?

El gráfico a continuación muestra la dispersión de los retornos del S&P 500 desde 1928 hasta el 2019.

 

Este año, como bien decíamos, el índice cerró con un 29% de ganancias anuales en USD, un retorno excepcional. Como podemos ver, 2/3 de los años el índice cerró al alza y sólo 1/3 a la baja.

Ahora, cuando analizamos las proyecciones de los analistas vs. los resultados reales del índice vemos lo siguiente:

De acuerdo con los estudios realizados de St. Luise Trust Company para Forbes, el consenso de expectativas se mantuvo en un rango del 10% sobre el valor real en la mitad de los años, donde podemos decir que los analistas “acertaron” con la predicción. En la otra mitad de los años la dispersión fue mayor, con lo cual las expectativas no se cumplieron. Incluso en dos años se le erró por más del 40% (en 2002 y 2008).

 

De hecho, muchos “opinólogos” aún menos serios se dedican a pronosticar sistemáticamente la catástrofe. Año tras año predicen el mismo escenario hasta que algún día inevitablemente acertarán por el simple hecho de que la economía tiene ciclos y en algún momento este ciclo expansivo se revertirá. Imaginemos las ganancias que hubiésemos dejado de percibir en todo este tiempo si seguíamos sus consejos.

 

Cuando la estadística nos indica que la mitad de los años los analistas le erran, ¿qué hacemos si no podemos confiar en estas predicciones de corto plazo?

La respuesta es simple: Invertir en el largo plazo

De acuerdo con un análisis llevado a cabo por Morgan Stanley con los retornos anuales del índice S&P 500 desde 1926 hasta el 2016, el retorno promedio anual resultó ser del 10%. Obviamente tenemos años que cerraron en rojo y otros en verde. Para visualizar más claramente este resultado, si hubiésemos comenzado invirtiendo 1000 dólares 90 años atrás, al cabo de ese periodo habríamos alcanzado los 5.474.000 dólares.

 

¿Qué conclusiones podemos obtener del análisis?

Para ganar el 10% anual tendríamos que haber tenido el dinero invertido durante todo el período analizado. Es decir, si tenemos la tentación o la tendencia de entrar y salir de las acciones tratando de vender cuando creemos que está en máximos y comprar cuando consideramos que se encuentran en precios bajos, corremos el riesgo de estar fuera de la inversión en momentos de fuertes subas.

 

¿Qué otra información nos aporta este estudio? Si nos hubiésemos perdido los 15 días de máximas subas en el período de 1926 a 2016, el retorno promedio anual hubiese caído a 5.6%, si nos perdíamos los 30 días de mayores subas el retorno hubiese sido del 3% y, por último, perdiendo los 60 días hubiésemos incurrido directamente en pérdidas. ¿Moraleja? Entrar y salir de las inversiones puede ser peligroso sobre todo si seguimos consejos de quienes dicen ser “expertos” pero que ya vimos que tienen una chance elevada de equivocarse en sus predicciones. Lo importante cuando invertimos en el largo plazo es ser consistentes con la estrategia que utilizamos y mantenerla más allá de la coyuntura.

 

Recordemos que si tenemos un perfil conservador deberíamos estar invirtiendo en bonos de buena calificación crediticia más que en acciones, por su baja volatilidad y el flujo de ingresos constantes que nos proporcionan. El mix de activos ideal depende de cada perfil de inversor.

El escaso poder de predicción de corto plazo es parte de las reglas de juego. Teniendo esto en cuenta deberíamos evitar caer en la trampa de la “bola de cristal” y alcanzar mejores resultados con nuestras inversiones.

Si buscas asesoramiento financiero contactate con nuestro equipo acá.

 

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Inversiones en bonos y riesgo de default: Argentina vs. el mundo

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

La inversión en bonos es de las más conservadoras que existen. ¿Por qué? Porque estamos colocando nuestro dinero en el único tipo de activo que tiene un flujo de fondos predecible y que lo conocemos con anticipación.

Entiendo que al leer estas líneas muchos estarán pensando en los bonos argentinos y en el elevado riesgo de default que poseen. Sí, es cierto. Pero los bonos argentinos son la excepción. Así como cualquier empresa que podría quebrar es la excepción a la regla. Es un tipo de riesgo con fuerte impacto en nuestra cartera de inversión, pero con baja probabilidad de ocurrencia. Entonces, ¿cuál es la clave de la inversión en bonos? La diversificación. Por ejemplo, si colocáramos nuestro dinero en 20 emisores diferentes con un porcentaje máximo de nuestra cartera por emisor del 5%, en caso de que uno de ellos tenga inconvenientes de pago, nuestra potencial pérdida esta limitada a ese 5%, un valor completamente recuperable en el lapso de un año asumiendo una rentabilidad promedio anual de ese porcentaje.

Tengamos en cuenta que no debemos caer en ciertas falacias de diversificación. Es el caso de quienes eligen el mismo emisor, por ejemplo deuda argentina, “diversificando” en diferentes vencimientos. La realidad es que si Argentina entra en cesación de pagos el emisor es siempre el mismo (a menos que vayamos a deuda provincial o corporativa, que de todas formas está fuertemente correlacionada pero técnicamente el emisor es diferente).

 

Bonos corporativos americanos

Los bonos corporativos americanos son un instrumento muy común para incorporar en las carteras de inversión. ¿Por qué? Porque en un entorno mundial de tasas negativas como el actual, son de los pocos bonos que todavía rinden. Y si nuestro principal riesgo es el default, que mejor que ver estadísticas. El siguiente cuadro es un estudio de la calificadora de riesgo Standard and Poors que muestra las estadísticas de default que hubo desde el 2011 al 2018 de emisores americanos clasificados por calificación crediticia.

Podemos afirmar que la cesación de pagos en compañías grado de inversión en este periodo fue casi nula (excepto en 2011 que hubo un 0.41% de empresas defaulteadas con calificación BBB-), y que hubo muy pocos inconvenientes con los pagos de las empresas con calificación de BB+ a BB-. Los problemas se concentran en los emisores calificados como CCC que están realmente al borde del default.

 

A modo comparativo podemos ver qué ocurrió en el 2008, peor año de la crisis subprime en EEUU.

Es claro que el porcentaje de compañías que entraron en default se disparó, pero de todas formas estamos hablando de porcentajes bajos. Lo más “alarmante” es el 1.15% de empresas con calificación AA aunque no deja de ser un poco más que una sola compañía en 100.

 

A modo de conclusión, podemos decir que el potencial default de una empresa es un tipo de riesgo que puede llegar a golpear el portafolio de inversión fuertemente. Es por eso se requiere un análisis constante de los emisores que tenemos en cartera, aunque su probabilidad de ocurrencia es muy baja incluso en escenarios de crisis económica. Como no es imposible, la clave sigue siendo diversificar emisores. Argentina, por su lado, tiene como mínimo 4 defaults en su haber a lo largo de la historia (sin contar el default selectivo del 2014), con lo cual debemos entender que al comprar bonos argentinos, estamos prestándole nuestro dinero a un país con un historial crediticio altamente peligroso, sin importar en qué contexto nos encontremos o que beneficios fiscales nos prometan. Esto siempre lo debemos tener presente porque de acá a algunos años la historia se puede repetir.

 

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Cómo saber si se viene una crisis mundial

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

Mucho se habla sobre la desaceleración económica global y la falta de crecimiento, pero la gran pregunta es si esto podría o no conducir a una recesión. Acá no hay ninguna ciencia, sabemos que la economía tiene ciclos, que probablemente estemos en la última etapa del ciclo alcista y que en algún momento esto se revertirá. La gran pregunta es cuando. Desconfíen de quienes dicen poder predecir el timing de este tipo de eventos en el corto plazo, eso no existe. Es prácticamente imposible poder anticipar lo que ocurrirá. Lo que sí podemos hacer es seguir las variables macroeconómicas que afectan en el largo plazo. Acá les mencionamos algunas de ellas:

 

  • Curva de tasas de interés: es una de las variables más observadas por los inversores.La curva de tasas mide el spread entre la deuda de corto plazo y la de largo emitida por el tesoro americano. Una curva empinada es la que se da cuando el spread entre deuda de corto y de largo es amplio. Esto suele indicar que la expectativa a futuro es de crecimiento económico. Históricamente la reducción del spread entre la parte corta de la curva y la larga (el “achatamiento”) e incluso la inversión de la curva se dio en momentos previos a las crisis. Hoy en día se encuentra invertida y esto es una fuerte señal de fin de ciclo. Lo que debemos tener en cuenta es que históricamente, el tiempo que transcurrió entre que la curva de tasas se invirtió y el momento en que efectivamente se dio la recesión fue en promedio de unos 14 meses. Esta ventana de tiempo forma parte de lo que se llama “late cycle period”, que se corresponde con la última fase de auge del ciclo económico previo a la recesión. Las reversiones del ciclo no se dan inmediatamente.

 

En base a datos de Bloomberg, el spread entre la tasa del bono del tesoro a 3 meses y 10 años se tornó negativo a principios de año y la curva ya lleva invertida unos 6 meses.

 

  • Empleo: Por un lado, tenemos la tasa de desempleo y por el otro, la evolución del salario real y en este rubro el panorama se muestra bastante más alentador. Si observamos la tasa de desempleo, se encuentra en 3.7% que es uno de los mínimos históricos. Hoy en día EEUU se encuentra en pleno empleo. En cuanto al crecimiento de los salarios reales, el dato también se ve alentador. Aunque crecen a un ritmo lento, por el momento se mantienen completamente saludables. Como podemos ver en el segundo gráfico, en periodos previos a la crisis del 2008 el salario real había caído fuertemente como consecuencia de la caída en la demanda de empleo.

  • Márgenes de rentabilidad de las empresas: este es otro de los datos algo preocupantes. Como se ve en el tercer gráfico, si la rentabilidad declina las empresas tratarán de recortar gastos. Esto podría hacer que dejen de contratar gente o incluso empezar a despedir y perjudicaría el consumo que es uno de los motores del crecimiento.

 

¿Qué hacer con las carteras de inversión en este escenario?

Recordemos que nuestras inversiones son de largo plazo. Hubo crisis y habrá más crisis, pero a veces el remedio es peor que la enfermedad. A fines del 2012 y fines del 2015 también hubo señales de agotamiento del ciclo económico que terminaron siendo correcciones del mercado. Imaginemos por un instante el elevadísimo costo de oportunidad si desde ese momento hubiésemos tenido toda nuestra cartera en efectivo a la espera de una crisis que nunca llegó. En este momento la política de reducción de tasas de interés de la Fed puede hacer que el actual ciclo económico se extienda más de lo que naturalmente lo habría hecho.

La clave es colocarse en activos de calidad que resistan las posibles turbulencias que se puedan avecinar sacrificando lo mínimo el rendimiento. Los bonos de elevada calificación crediticia son un ejemplo de este tipo de activos. Nos dan una renta y son los que menos se afectan en momentos de elevada volatilidad por el famoso “fly to quality” (vuelo a la calidad). Los metales son recomendables para quienes tienen un porcentaje de la cartera considerable en renta variable ya que al ser anticíclicos, compensan en parte las potenciales caídas de los valores de las acciones. Una ponderación excesiva del portafolio en metales también sería capital parado. A la hora del armado de la cartera deberíamos tomar en cuenta también que industrias son cíclicas y cuales no, para que dentro de una misma clase de activos podamos ir rotando por tipo de industria.

 

Como conclusión, lo ideal es seguir las variables macroeconómicas mencionadas para poder medir la “temperatura” de la economía y poder ajustar las ponderaciones de los tipos de activos que tenemos en nuestra cartera de inversión. Hacerla más conservadora en momentos en los que creemos que hay más riesgo de posible crisis, pero sin hacer cambios radicales porque el costo de oportunidad puede ser elevado. La realidad es que no existen recetas infalibles porque la bola de cristal no la tiene nadie. Lo mas importante termina siendo que nuestras inversiones sean consistentes con nuestro perfil como inversores.

 

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Opciones de inversión lejos del riesgo argentino

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA

 

Les compartimos la última mención para El Cronista: Récord de apertura de cuentas de argentinos en Estados Unidos

 

Semanas atrás hablamos sobre dónde resguardar nuestro dinero en épocas de crisis y mencionamos algunas ideas. Hoy vamos a profundizar sobre cada una de estas oportunidades. No todos los inversores somos iguales ni tenemos el mismo perfil de riesgo, con lo cual mencionaremos opciones de inversión apuntadas a inversores ultraconservadores, pasando por los moderados y terminando en los más arriesgados.

 

  • Ultra conservadores:

 

Bonos del tesoro americano

Se trata del activo libre de riesgo por excelencia. Su posibilidad de impago es nula ya que son bonos emitidos por EEUU y el gobierno americano es quien tiene la máquina de imprimir dólares. Este activo tiene un rendimiento bajo pero nos cubre de la inflación en dólares y de esta forma preservamos el valor real de nuestro dinero.

 

Bonos corporativos de alta calificación crediticia

Hablamos de deuda emitida por empresas de primera línea que presentan buenos balances y que tienen una excelente generación de flujo de fondos con un negocio sostenible en el tiempo. Generalmente estos bonos pertenecen a empresas que operan en países desarrollados y en entornos de estabilidad económica. Empresas como Apple, AT&T, entre otras, son ejemplos de compañías de las que podemos adquirir su deuda y así resguardar nuestro capital y ganar un interés. Los bonos grado de inversión pueden rendir entre un 3 y un 6% anual en dólares (varía dependiendo de la calidad del emisor y el plazo del vencimiento).

 

Oro

Históricamente se utilizó como reserva de valor pero el punto a resaltar es cómo lo adquirimos. Comprar oro físico y guardarlo en una caja de seguridad no es lo ideal, nos genera costos y lidiamos con temas de iliquidez en caso de querer venderlo. Una forma práctica de adquirir oro hoy en día es a través de la compra del ETF de oro físico cuyo ticker es GLD. Este instrumento es administrado por una de las empresas de ETFs más grandes del mundo que maneja 334 mil millones de dólares y nos da la flexibilidad de operar un activo líquido con costos mínimos de entrada y de salida. La plata, si bien tiene mayor volatilidad que el oro y deja de ser conservador, también es un metal interesante para invertir.

 

 

  • Conservadores y moderados:

 

Bonos de alto rendimiento

Los bonos de alto rendimiento son la deuda emitida por empresas que no llegan al grado de inversión. Tienen mayor riesgo crediticio y por eso nos compensan con mayor rendimiento. Ejemplos de este tipo de empresas son Goodyear o Dell. Los rendimientos pueden rondar el 4 a 8% anual el dólares, y hay empresas que pueden llegar a rendir hasta el 10%. Claro está que siempre que adquirimos este tipo de deuda debemos seguir muy de cerca los balances de los emisores para corroborar que las compañías continúen generando los recursos necesarios para poder repagar intereses y capital.

 

 

  • Mayor riesgo:

 

Acciones

Para los perfiles que buscan una mayor apreciación de capital, las acciones son el activo indicado. En estos casos, en lugar de prestar dinero vamos a estar asociándonos tanto en pérdidas como en ganancias. Los precios de las acciones por lo general acompañan los movimientos del ciclo económico. Por eso es que cuando se está transitando una época de auge en la que el consumo aumenta, las empresas producen más, se incrementan ventas, se generan mayores ganancias y suben los precios de las acciones. En recesión económica ocurre lo contrario, las ventas se contraen y las compañías ganan menos. Por eso hablamos de que las inversiones en acciones son de largo plazo y conviene tenerlas al menos un ciclo económico entero.

 

 

Si bien presentamos a los diferentes tipos de activos por separado, la idea es lograr la combinación adecuada para cada perfil de inversor tomando una porción de cada uno de ellos. De hecho, también existen alternativas más eficientes a nivel impositivo para tener exposición a todos estos activos.

 

Estos instrumentos se pueden adquirir desde una cuenta en el exterior. Incluso luego del “cepo light” se puede seguir girando dinero a cuentas a nombre del mismo titular. Si necesitas ayuda para armar la cartera de inversión o para que te guiemos sobre cómo abrir una cuenta para comprar este tipo de activos dejanos tus datos de contacto acá y nos vamos a estar comunicando con vos.

 

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Argentina: dónde resguardar nuestro dinero en épocas de crisis

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

En medio de la turbulencia financiera lo único que podemos hacer es resguardar lo que tenemos. ¿Cómo? Muchos inversores optan por transferir su dinero al exterior y posicionarse en activos no argentinos antes de lamentarse todavía más. 

 

El miedo al regreso K se materializó de una forma no prevista y todavía seguimos digiriendo las bajas del mercado argentino. El lunes se batieron todos los records en caídas de acciones líderes (hasta un 60% en USD), como es el caso de Galicia, BBVA, Pampa, Macro, entre muchos otros. Así también sucedió con el estrepitoso salto en el riesgo país que subió un 100% desde el viernes previo a las elecciones, y la disparada del dólar convalidando en los $60 por tercer día consecutivo. Los mercados no tenían incorporado el triunfo contundente del kirchnerismo por una diferencia tan amplia y el “game over” del gobierno está resultando mucho más rápido de lo previsto.

 

El lunes negro y esta semana de pánico refleja principalmente dos miedos:

 

  • La vuelta al populismo del que tanto costó salir luego de 12 años.
  • La transición caótica y desordenada. Recordemos que faltan varios meses hasta diciembre y con estos niveles de volatilidad es difícil prever como se llegará.

 

Estamos transitando días de vacío de poder y falta de gobernabilidad con intentos de revertir esta situación muy poco exitosos. Tenemos demasiadas dudas e interrogantes a esta altura. ¿Hay motivación del actual gobierno en defender el precio del dólar y utilizar reservar para lograrlo? ¿Qué posición con respecto al manejo de la deuda y la relación con el FMI adoptará el posible nuevo gobierno? El discurso durante una campaña electoral puede ser completamente diferente a lo que realmente se haga. ¿Iremos camino a Venezuela? Muchas preguntas y pocas respuestas.

 

Tanto el tipo de cambio como las tasas de Leliq, que al final de cuentas son dos caras de la misma moneda, parecen ser una olla a presión que aumenta peligrosamente cada día.

 

En medio de la turbulencia financiera lo único que podemos hacer es resguardar lo que tenemos. ¿Cómo? Muchos inversores optan por transferir su dinero al exterior y posicionarse en activos no argentinos antes de lamentarse todavía más.

 

En la Argentina no queda un solo activo para inversores conservadores, ni las letes sirven.

 

Uno de los principios básicos a la hora de invertir es contemplar la diversificación del portafolio con el fin de reducir el riesgo que implica un mercado de elevadísima volatilidad como el argentino. Esto es lo que venimos recomendando desde siempre. Un inversor debería diversificar su cartera y posicionarse en activos de todo el mundo, sobre todo de países desarrollados para los inversores más conservadores. Hace exactamente 1 año hablamos de salir de bonos argentinos y mirar bonos extranjeros en este artículo.

 

Existen un sinfín de activos tanto de renta fija como de renta variable al alcance de todos. Dentro de los instrumentos ultra conservadores podemos encontrar:

 

  • Bonos del tesoro americano
  • Bonos corporativos de alta calificación crediticia
  • Oro (comprado a través de ETFs desde el exterior)

 

En tiempos de turbulencia y volatilidad hay que tomar decisiones. En lugar de armar el club de los deprimidos es mejor actuar con previsibilidad y ponerse manos a la obra cuanto antes.

 

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Caminando por la cornisa: qué variables económicas son clave para la Argentina en este año electoral

Escrito por Daniela Wechselblatt, CFA – Columna para Perfil

 

Estamos en un momento crítico en el que el gobierno actual se encuentra haciendo malabares para que no haya sobresaltos económicos de ningún tipo en los próximos meses. Es imposible predecir qué puede pasar cuando todo se encuentra en un equilibrio tan delicado pero lo importante es tener en claro cuáles son las variables a seguir que irán marcando el humor económico de los próximos meses.

 

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Frente interno:

 

  1. Tipo de cambio
  2. Inflación
  3. Tasas
  4. PBI

 

Al final del día todo se reduce a la variable principal: mantener el tipo de cambio. ¿Cómo ganar las elecciones si hay volatilidad en el tipo de cambio? La cotización del dólar es el termómetro popular y el gobierno lo tiene muy claro. La gran bomba de tiempo está en todos los pesos que hay principalmente en plazos fijos. Luego en Lecaps y demás títulos que son capitales atraídos nuevamente por la posibilidad de hacer “carry trade”. Este stock en pesos podría eventualmente generar una corrida al dólar si se llegara a dar una subida abrupta del tipo de cambio y un escenario de pánico previo a las elecciones podría resultar en el ocaso de Macri. Recordemos que varios fondos de inversión del exterior volvieron a la rueda de los pesos y su eventual salida podría tener un fuerte impacto como ya ocurrió en el pasado.

 

En un segundo plano, la inflación exorbitante, las altas tasas de interés que siguen asfixiando a las Pymes y la caída del PBI son las demás variables que complican al oficialismo. Resulta difícil salir a votar con una inflación del 40%, con tasas de Leliq cercanas al 60% y un PBI estimado para fin del 2019 en -1.4% (según REM). Si con estos números Macri llegar a sacar una ventaja es porque evidentemente el votante esta muy asustado de una posible vuelta K.

 

 

El frente externo también es importante. No olvidemos que tener la posibilidad de hacer “rollover” de deuda es crucial para cuando se acaben los fondos del FMI. Este panorama es un poco más optimista que el local.

 

Frente externo:

 

  • Tasas de referencia de la Fed
  • Guerra comercial

 

Que las tasas en el mundo estén tan bajas es la mejor noticia que podemos tener para una Argentina endeudada y que necesita del financiamiento externo.

 

¿Por qué es clave seguir la evolución de las tasas de referencia en EEUU? Porque de eso dependerá el acceso al crédito que nuestro país tenga. El crédito barato, la estabilidad económica en EEUU y en el resto del mundo nos va a ayudar a refinanciarnos. Cuando las tasas en el mundo son bajas, los inversores que buscan mayor rentabilidad inevitablemente deben asumir más riesgos y en ese caso la deuda argentina vuelve al radar de los inversores.

 

¿De qué depende que las tasas bajen? De que la economía americana crezca pero no demasiado y de que Trump tenga algún buen argumento para presionar a Powell, presidente de la Reserva Federal, a que baje las tasas de referencia. Tengamos presente que en EEUU las elecciones son el año próximo y que lo mejor para el gobierno de turno es estirar el ciclo económico expansivo al menos hasta luego de las elecciones. Queda en evidencia cómo la política y la economía, sea en el país que sea, terminan siendo dos caras de la misma moneda.

 

Por último, la guerra comercial de EEUU vs. China y otros países del mundo puede traer ventajas para los emergentes al buscar alternativas comerciales no afectadas por esta disputa. La exportación de los productos agrícolas como la soja es otro punto clave a seguir.

 

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