¿Qué son y para qué sirven los ETFs de bonos de corto plazo?

Luego de la última reunión de la Fed con Janet Yellen como presidenta, las tasas de interés de referencia quedaron sin cambios. De todas formas, estamos atravesando un escenario de alza de tasas en EEUU. Recordemos que en diciembre se la subió al rango de 1.25-1.5%. En este contexto es importante tener en cuenta que las inversiones en bonos de corto plazo nos permiten reducir la volatilidad y la posible caída en el precio de nuestros bonos. Hoy en día la tasa del bono del tesoro a 10 años se ubica en 2.73%, el nivel más alto desde el 2014.

 

Se pueden comprar bonos cortos de forma directa, o adquiriendo ETFs preferentemente que acumulen los cupones en lugar de distribuirlos, brindando así beneficios impositivos al diferir el pago del impuesto a las ganancias. A continuación, el colega Andres Cardenal nos explica con mayor detalle qué son y cuáles son las ventajas de los ETFs de bonos de corto plazo.

 

Escrito por Andres Cardenal, CFA – Sala de Inversión

 

Los fondos cotizados en Bolsa (ETFs, por sus siglas en inglés) de bonos de corto plazo muchas veces no reciben la atención que merecen por parte de los inversores. Si bien se trata de instrumentos relativamente estables y conservadores, tienen mucho que aportar cuando se trata de reducir los riesgos del portafolio y proteger nuestro dinero para capitalizar las oportunidades de compra que puedan presentarse en el futuro.

 

Conociendo a los ETFs de bonos de corto plazo

 

Un fondo cotizado en Bolsa de bonos es simplemente un vehículo diversificado para invertir en una canasta de instrumentos de renta fija. En lo que respecta a los plazos, estos fondos pueden diferenciarse en 3 tipos diferentes:

 

– Los ETFs de bonos de largo plazo invierten en bonos con vencimientos que están por encima de los diez años, en muchos casos llegando incluso a los 30 años.

– Los ETFs de bonos de mediano plazo se enfocan en bonos con vencimientos que están entre los 3 y los 10 años de plazo.

– Por último, los ETFs de bonos de corto plazo invierten en activos con vencimientos que están entre 1 y 3 años.

 

Un punto especialmente importante a tener en cuenta cuando invertimos en bonos es el de la sensibilidad ante los movimientos en las tasas de interés de mercado. Los bonos de plazos más largos suelen pagar rentabilidades más elevadas que los bonos de corto plazo; sin embargo, su precio también cae con mayor violencia cuando aumentan las tasas de mercado.

 

Sin entrar en tecnicismos, pensemos por ejemplo en un bono cero-cupón, es decir, un bono que no paga intereses y paga todo el capital al vencimiento. Si el bono tiene un valor nominal de 1000, un vencimiento de un año, y el precio de mercado es de 950, esto significa que la rentabilidad del bono es de 5,26%. Es decir, el inversor paga hoy un precio de mercado de 950 para recibir 1000 dentro de un año, lo cual arroja una rentabilidad anual del 5,26%.

 

¿Qué sucede si aumenta la tasa de interés de mercado y el inversor puede ahora comprar bonos con un riesgo similar y una tasa mayor de rentabilidad? Por ejemplo del 10%.

 

En este caso, el inversor prefiere los bonos nuevos con una rentabilidad mayor y un riesgo equivalente. Por lo tanto, el precio del bono deberá caer a 909,09, lo cual genera una rentabilidad del 10% contra el precio de entrada, que se encuentra en línea con las nuevas tasas de interés en el mercado.

 

En definitiva, existe una relación inversa entre el precio del bono y las tasas de interés. Además, mientras mayor es el plazo de vencimiento del bono, más sensible es su precio frente a los movimientos de las tasas de interésUn bono de largo plazo suele tener mayor volatilidad que uno de corto plazo, subiendo y bajando de precio en mayor magnitud según la evolución de las tasas de interés en el mercado.

 

El punto saliente, entonces, es que un bono de corto plazo es bastante más estable que un bono de mediano y largo plazo. Sus tasas de rendimiento también son más modestas, aunque suelen estar por encima de la tasa de inflación, lo cual es muy importante para los inversores.

 

¿Para qué sirve un ETF de bonos de corto plazo?

 

Esta clase de instrumentos pueden tener una amplia variedad de beneficios, pero el aspecto más relevante es que se trata de alternativas superadoras frente al dinero en efectivo o un depósito bancario.

 

No es ningún secreto que los precios de las acciones se encuentran en niveles máximos en diferentes mercados del mundo. Es difícil saber si estamos frente a un mercado alcista continuado o cerca de un cambio de tendencia. Sin embargo, tiene sentido conservar efectivo y ser cautelosos con las compras de acciones cuando los precios son elevados.

 

En los mercados de bonos de mediano y largo plazo la situación es incluso más complicada para el inversor. Las tasas de interés en todo el mundo han estado bajando a lo largo de los años, y muchos analistas coinciden en que podríamos estar frente a una reversión en esta variable clave, con tasas de interés al alza durante los próximos años. Si esto sucede, los precios de estos bonos podrían tener retornos más bajos de lo esperado.

 

Un ETF de bonos de corto plazo puede ser una gran alternativa para inversores que quieran mantener su dinero a bajo riesgo, pero buscando retornos que superen los niveles de inflación.

 

Contar con dinero fresco y bien protegido no solo reduce la volatilidad del portafolio en un escenario adverso. Además, brinda opcionalidad, ya que podemos utilizar ese dinero para capitalizar las oportunidades de compra en caso de que se presenten. Esto tiene claras implicancias positivas sobre el perfil de riesgo y retorno de nuestro portafolio. 

 

Una frase muy habitual en el mercado es que el dinero es el rey (“cash is King”). Esto significa que contar con dinero fresco no solo reduce el riesgo y la volatilidad de nuestras inversiones, sino que también nos permite aprovechar las oportunidades que puedan presentarse en el futuro.

 

Los ETFs de bonos de corto plazo protegen nuestro efectivo frente al efecto de la inflación, y lo hacen asumiendo niveles de riesgo relativamente bajos. Si el efectivo es el rey, un ETF de bonos de corto plazo puede ser considerado el rey entre los reyes.

 

 

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